La psicóloga de la Universidad de Toronto, Sandra
Trehub, trata de averiguar si el cerebro humano viene con un
"software musical" preinstalado desde el
momento del nacimiento o incluso antes, desde el quinto mes
de gestación. En una prueba Trehub varia la altura del
sonido el tiempo y el diseño melódico de la pieza y
encuentra que los bebes son capaces de percibir los cambios.
Los resultados
Conocen los componentes musicales. Ellos reconocen
que la melodía cuyo tiempo o altura varia es la misma que
les habían mostrado antes, lo que sugiere que tendrían
ciertos conocimientos de los componentes musicales.
Sonríen. Trehub encontró también que los niños
sonríen cuando escuchan acordes de cuartas y quintas, es
decir, con acordes o secuencias separados por cinco medios
tonos como do y fa, o por siete medios tonos como do y sol.
Por el contrario, los bebes detestan el trítono, en el cual
dos notas están separadas por seis medios tonos, como es el
caso de do y fa sostenido.
El trítono se oye tan irresuelto e inestable que en la
Edad Media se lo identificaba con "el demonio".
Lo que parece ser una preferencia de origen biológico
"puede explicar que, independientemente de las
diferencian culturales y a trabes de los siglos, todos los
pueblos hayan utilizado en su música las cuartas y las
quintan exactas", dice la doctora Trehub.
Aparte de los bebes melómanos otro tipo de pruebas
sugieren que el cerebro humano viene dotado de circuitos
especiales para la música y que algunas formas de
inteligencia son estimuladas por esta. Tal vez la
evidencia más sorprendente de que existe en el cerebro una
región especial para la música es que usualmente las
personas pueden memorizar cantidades impresionantes de
melodías y reconocer más.
Por el contrario, solamente recuerdan fragmentos de
algunos pasajes en prosa. Con todo, dice la psicóloga
Isabelle Peretz, de la Universidad de Montreal "el
cerebro parece estar especializado en música".
Grandes logros del estimulo musical
Cálculo matemático
El hallazgo más controvertido acerca de la mente musical
es que el aprendizaje de la música puede ayudar a que los
niños se desempeñen mejoren matemáticas. Cuando un
investigador mencionó estos estudios durante un reciente
congreso en Nueva York, el auditorio estalló en risas. Sin
embargo la relación entre música y matemáticas,
documentada inicialmente en 1997 por Gordon Shaw, de la
Universidad de California, y Frances Rauscher, de la
Universidad de Wisconsin, se ha sostenido.
El año pasado Shaw comparó tres grupos de niños de
segundo grado: 26 de ellos recibieron instrucción en piano
y práctica con un juego de video matemático, a 29 se les
dictaron clases adicionales de inglés, además del juego de
video, y 28 no recibieron instrucción especial. Después de
cuatro meses los niños con instrucción musical obtuvieron
puntajes entre 15 por ciento y 41 por ciento superiores en
un test sobre razones y fracciones.
Reduce barreras socioeconómicas
Este año Shaw informó que la música puede contribuir a
reducir las barreras socioeconómicas. Comparó los alumnos
de segundo grado del interior de Los Angeles con alumnos de
cuarto y quinto grado pertenecientes al adinerado vecindario
de Orange County, en California. Después de un año de
estudios de piano dos veces por semana, los estudiantes de
segundo grado obtuvieron puntajes igual de altos que los de
cuarto grado que no estudiaron música y la mitad de los de
segundo grado inclusive
Estados de ánimo y atención
Aunque los niños con educación musical manifiestan
mejorías generales en relación con el "estado de
ánimo y la atención", como observa el sicólogo
Martin Gardiner, de la Universidad de Brown, el gran avance
se observa específicamente en matemáticas. Al fin y al
cabo la música tiene que ver con proporciones, razones y
secuencias, todo lo cual constituye un substrato del
razonamiento matemático.